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jueves, 10 de diciembre de 2009

Seguimos en la primera división de la Economía

Algo estará haciendo bien Zapatero, y por consiguiente el Gobierno de España, cuando dos de las más prestigiosas agencias de calificación internacional mantienen la “triple A” para nuestro país. Para los neófitos en estas cuestiones, conceder a un país la “triple A” es como otorgar las tres estrellas de la prestigiosa Guía Michelin a un restaurante. Con esta clasificación se pretende decir que España es un Estado de fiar para los inversores y que la política económica del Ejecutivo resulta cuando menos “creíble” para los calificadores internacional.


¿Y cuál ha podido ser la razón para esta magnífica clasificación? Quizá, entre otras muchas, se deba a que España es uno de los países con menor deuda pública de la zona euro (20 puntos por debajo de la medias), por más que algunos se empeñen en decir lo contrario.
Pero veamos. Para poner al día a nuestros lectores hay que señalar que existen varias agencias internacionales de clasificación de riesgo. Las tres más importantes son: Moody’s, Fitch y Standard and Poor’s (S&P). Lo que estas agencias clasifican es la probabilidad de pago de la deuda de los distintos países, siendo la máxima calificación la famosa “triple A”.

De las tres, Moody’s concede a España la “triple A” con perspectiva estable y añade  que no prevé rebajar en un futuro próximo el rating de la deuda pública de los países con la máxima nota crediticia, entre los que se encuentra España, junto a Alemania, Francia, Reino Unido y EE.UU.

La página publicada el pasado mes de septiembre por la agencia internacional Moody’s referida a la calificación de España, hacía referencia a cuatro parámetros muy concretos: Fortaleza de la Economía: muy alta; Fortaleza Institucional: muy alta fortaleza de las Cuentas Públicas: muy alta, y Susceptibilidad ante el Riesgo: muy bajo.

La segunda agencia que otorga la “triple A” a España es Fitch y se vale de similares parámetros para otorgar la calificación.

Por su parte Standard and Poor’s concede a nuestro país la “AA+”. ¿Y qué es la “AA+”?, se preguntarán ustedes. Pues a diferencia de la “triple A” sería como quedarnos con un “sobresaliente”, en lugar de obtener la “matrícula de honor”.

En su comunicado del pasado miércoles 9 de diciembre, S&P no rebaja su calificación a España, aunque sí la pone en el “rating en perspectiva negativa”. ¿Y esto que significa?, pues sencillamente que la agencia advierte del riesgo de una bajada de la calificación, en el horizonte de dos años. Esta es la segunda vez consecutiva (la primera ya fue en enero de este año) en la que Standard and Poor’s se desvincula del resto de agencias de calificación que siguen otorgando la máxima calidad a las emisiones de Deuda del Tesoro español.

Aún así, España sigue teniendo máxima fiabilidad en los mercados al poseer la máxima calificación de calidad crediticia en los mercados financieros internacionales.

Pero cual podría ser la verdadera causa de que una prestigiosa agencia como Standard and Poor’s sea tan conservadora a la hora de calificar a nuestro país. Quizá haya que buscarla en los recientes acontecimientos vividos en el ámbito financiero internacional que han dejado en evidencia clamorosos fallos en las calificaciones emitidas por las agencias internacionales que se han dejado gran parte de su prestigio en ellos.

A modo de ejemplo cabe recordar que S&P mantuvo a Lehman Brothers la misma calificación que había tenido durante la mayor parte de su historia, sin perspectiva negativa alguna, hasta seis días antes de su quiebra, que como recordarán se produjo el 15 de septiembre de 2008.

Por esta y otras razones, el funcionamiento de estas agencias internacionales de calificación de riesgos va a ser sometido a revisión en la reforma del sistema financiero internacional acordada en la reunión que el “G-20 más España” celebró en Washington, el pasado 15 de noviembre.

En definitiva, aunque es bueno para sacar pecho y muy aceptable de cara a “vender” el país a los inversores extranjeros el tener la calificación “triple A”, países con economías tan potentes como Japón, Italia y Bélgica no la tienen. De hecho, hasta diciembre de 2004, España nunca había tenido la “triple A” de S&P.

Veremos que sucede, aunque por ahora nuestro país cuenta claramente con la calificación de la “triple A” (mira que suena mal) y esperemos que sea por mucho tiempo.

1 comentario:

Beatriz dijo...

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