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jueves, 14 de enero de 2010

Es hora de una Unión Económica Europea real


No acaba España de estrenarse en la presidencia de Europa y ya ha lanzado su propuesta estrella: avanzar decididamente hacia la Unión Económica. Y no se trata sólo de intenciones más o menos huecas,  ni de seguir realizando medias consensuadas, sino de una Unión Económica real y todo para salir de la crisis de manera conjunta, para que Europa tenga garantías de progreso frente a las grandes economías y la pujanza de los países emergentes y para que se pueda mantener el Estado del bienestar europeo.

Por eso este semestre de presidencia española de la UE está marcado por dos factores fundamentales que determinan el trabajo a realizar en estos seis meses: la crisis económica y el Tratado de Lisboa.

La crisis ha evidenciado muchas cosas, pero la más importante es que la globalización de los problemas exige la cooperación de los países y respuestas conjuntas. Ningún país de la UE duda hoy del acierto de consensuar una respuesta coordinada a la crisis y de que esa coordinación salvó al sistema financiero europeo.

Ahora, la principal tarea es salir de la crisis y la presidencia española apuesta por hacerlo también juntos. No sólo con medidas económicas consensuadas, de forma coyuntural, sino con un avance cualitativo y real hacia la Unión Económica Europea.

Y esta propuesta es compartida por el presidente permanente del Consejo Europeo y por el Presidente de la Comisión Europea. El presidente del Gobierno español dijo el pasado 7 de enero que “la prosperidad europea dependerá de la unidad con la que actuemos y de la competitividad de nuestra economía”.

Además y unido a ello, la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que coincide con el semestre de presidencia española, abre ya una nueva etapa en la UE, con profundos e importantes cambios en su funcionamiento, cambios que ya han sido conocidos por los europeos como el nuevo esquema de Gobierno en la Unión, que responde a las sucesivas ampliaciones de los últimos años. Se pasó de 12 miembros a 15 y ahora a 27.

Pero con el Tratado de Lisboa, la UE refunda también la política exterior y de seguridad común, a la que debe incorporarse el concepto de “interés europeo”, que está vinculado a los intereses económicos de la Unión. Por lo tanto resulta evidente que los intereses económicos de la UE deben integrarse progresivamente en la política exterior común de la Unión Europea.

Unido a lo anterior, la presidencia española cree que la entrada en vigor del Tratado de Lisboa debe servir también, y sobre todo, para extender los derechos y libertades de todos los ciudadanos de Europa, con prioridad los que se refieren a la  igualdad entre hombres y mujeres. Por eso, impulsará durante este semestre un Plan de Igualdad y el debate sobre la violencia de género, cuestiones éstas en las que España es hoy un referente de gran peso para el resto de los países europeos.

Pero regresando al asunto económico, es de cajón que si la UE quiere ser competitiva y mantener su fortaleza económica ante EE.UU. y los países emergentes, debe avanzar hacia la Unión Económica real.

Una Unión Europea competitiva económica, industrial y tecnológicamente será capaz de continuar con garantías de progreso, esto es, manteniendo su “modelo de calidad de vida” y el Estado de bienestar al que los ciudadanos de Europa no renunciamos. Los 500 millones de ciudadanos y las miles de empresas tienen una gran capacidad de acción, si tienen un rumbo compartido.

Y es que la Unión Europea siempre ha traído progreso a los ciudadanos y fortaleza a los países que la integran. Los españoles lo sabemos bien ya que cada vez que se ha producido un avance de importancia en la Unión, todos los países miembros y sus ciudadanos se han visto beneficiados. Ningún europeo duda hoy día de que sin la Unión Monetaria, es decir, la implantación del  euro como moneda única, el efecto de la crisis financiera y económica sobre cada uno de los 27 hubiera sido mucho mayor.

Pero, ¿cuáles son los planes de la presidencia española para avanzar en la Unión Económica Europea? Lo más importante es que la presidencia española se ha fijado como gran objetivo para este semestre que la UE dé un avance cualitativo hacia la Unión Económica y propone hacerlo a través de


Políticas comunes coordinadas capaces de compartir objetivos y responsabilidades en política macroeconómica. Para ello habrá que debatir y acordar cómo exigir el cumplimiento de esos objetivos.

Una segunda pata sería profundizar en el mercado interior en tres ámbitos muy concretos: Energía, Mercado Digital, e Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). En Mercado Digital, España aboga por extender la Administración Electrónica a todos los países de la UE.

Por último, habría un replanteamiento de la eficacia de la estrategia de Lisboa que se basaba en un buen análisis y fijó buenos objetivos, pero carecía de los mecanismos para hacerlos efectivos, porque no había compromisos exigentes para los países. La presidencia española cree que eso debe cambiar, si la UE quiere salir fortalecida de la crisis y con un horizonte de progreso y pone como ejemplo que el Pacto de Estabilidad, que es exigible, ha dado buen resultado.

Pero los más euroescépticos se preguntarán, y no sin razón: ¿por qué va a ser posible ahora una Unión Económica, cuando no lo ha sido antes? Según fuentes del Gobierno a las que ha tenido acceso gacetilla, porque esta crisis financiera y económica global ha marcado un antes y un después y ha situado a todos los países ante un escenario nuevo que requiere nuevas respuestas.

Existen tres razones concretas que hacen más factible hoy avanzar hacia la Unión Económica.

En primer lugar, por la convicción de todos los países de la UE de que actuaron acertadamente cuando acordaron dar una respuesta coordinada a la crisis, porque esa coordinación salvó al sistema financiero europeo.

En segundo lugar, por la evidencia, tras esta crisis, de que la UE sólo podrá tener fortaleza política y prosperidad económica si puede ser competitiva ante economías como las de EE.UU., China y las de otros países emergentes. Y eso es algo que sólo se puede conseguir desde la Unión y no desde la individualidad de los países.

Y en tercer lugar, porque de hecho, estas reflexiones estén ya en los debates de la UE. No sólo España apuesta por más Unión Económica, también lo hacen otros países como Francia y, aunque con diferente graduación entre los socios europeos, lo cierto es que parece haber un clima favorable para este debate.

Pero esta presidencia de turno deberá vencer reticencias de sus socios y asegurar a todos que el interés europeo no es contrario al interés de cada país. Plantear el debate en esos términos es un error que esta crisis ha dejado muy claro. Ante el nuevo escenario que ahora se abre, la defensa del interés europeo será la mejor manera de defender el interés de cada uno de los 27 países miembros de la UE.

1 comentario:

angel dijo...

Veo muy bien que se coordinen todos los paises, para ver si tiran del carro de crisis, y lo hacen desaparecer. Yo, en particular como euroésceptico, no lo veo de color de rosa, máxime cuando estamos sufriendo el coste del euro, una vez se dejó la peseta. Pero me pregunto; ¿porqué el Reino Unido, no tiene un sistema monetario con el euro?, haciendo sus tratos con la Libra Esterlina, a un coste superior, y eso se nota en los productos de importación y exportación.

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